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Sunday, May 08, 2011

The Champions!! (El partido)

Este post corresponde a la segunda parte (de un total de 3) de una historia que comenzó con la ida. Haz click en ese vínculo si deseas leer el segmento previo.


Una vez con mi boleto en mano, y habiendo comprado el souvenir de rigor (la bufanda oficial del encuentro), pasé los torniquetes de la Veltins Arena. Me pegaron un sustito, porque la primera vez que lo intenté, el boleto no pasó y el mai que atendía me dijo algo como "Tu boleto está mal" (ya se imaginarán que mi alemán es bastante pobre); pero justo cuando mis gónadas estaban trepando hacia mi garganta, me señaló "Tor West 1" en el boleto, sólo estaba en la puerta equivocada.

Curado del sobresalto, entré al estadio con ánimos de turista japonés en Nueva York. Le tomaba fotos a todo. Entré al baño y noté el detalle de que los mingitorios tienen una velita en el fondo como a manera de "orine aquí, ahórrele trabajo al limpiabaños". Me pareció un poco ridículo. Le iba a tomar una foto también, pero en ese momento entró alguien más al baño y pensé que sería aún más ridículo yo tomándole una foto a un urinal. Si encuentro otro con la velita, les prometo postear la foto.

La gente no entra a los estadios temprano como en México. El acceso es rapidísimo, controlado pero no tan estricto como el de nuestras tierras Aztecas. Será que estamos un poco más locos. La cosa es que a 20 minutos del encuentro, las gradas seguían vacías. Pero apenas comenzaron a sonar algunos mensajes del sonido local marcando el inicio de los rituales y los cánticos, eso se llenó a su máxima capacidad. Quedé a sólo 4 secciones de la barra del Manchester, pero para mi buena suerte había otro aficionado al Manchester en mi sección, y quedó justo en el siguiente asiento. "So, you come from the UK..." - "No, I'm german" - "¿And why do you root for Manchester?" - "WHY??? BEST TEAM IN THE WOLRD MAN!!".

Pues sí, eramos dos fanáticos a los Diablos Rojos en medio de un ejército de hinchas del Schalke. Pero finalmente era algo de compañía, alguien con quien platicar y jugar al asistente técnico de Ferguson. Aproveché el tiempo en el que los jugadores saltaron a la cancha a calentar para bajar lo más que pude (al ras de la cancha practicamente) a tomar unas fotos. Tuve a Wayne Rooney y a Edwin Van der Sar a menos de 10 mts de distancia. Rooney es un mamonzazo, apenas en los calentamientos ya empezaba a mentarle la madre a un miembro del cuerpo técnico por mandarle dos pelotas con mala dirección. Regresé a mi asiento cuando los jugadores regresaron a los vestidores para alistarse.

Sonó el himno del Schalke, el ambiente era una locura. Mis respetos para la afición de Gelsenkirchen, unos locos escandalozos. Era impresionante el alarido cuando en el sónido local proclamaba: "SCHALKE!!!", y la gente respondía "NULL, VIER!!!!" (0-4). Con todo y eso, eran tremendamente respetuosos. Nunca escuché un insulto hacia mí por ir notablemente apoyando a los ingleses (bufanda y jersey). Un par de bromas, y nada más. Escuchar el himno de la Champions en vivo, mientras salía el Manchester United a la cancha me puso la piel chinita: "Die Meister, Die besten, Les grande equips, THE CHAMPIONS!!!"... ufff.


El primer tiempo se diluyó en mis mentadas de madre. Creo que la gente de alrededor aprendió un poco de español, empezando por: "No mam+s!!! P*nche Chícharo c^br~n, ya métela!!!". Y no era para menos. El "Little Pea" tuvo para anotar 4 goles en la primer mitad, y justo en la portería que estaba cercana a mí. No fue así. Neuer (el portero del Schalke) se lució en este partido. Medio tiempo, y nada que decir sobre el Schalke. Raúl pudo no haber salido a la cancha, Farfán lo mismo. El sistema para comprar comida y bebidas es treméndamente complicado, así que decidí esperar en mi asiento a que arrancara la segunda parte.

Segunda parte. Otra vez el ManU encima, y tras otro par de atajadas de Neuer, por fin Wayne Rooney le filtra un balón de gente grande a Ryan Giggs, y el galés no desperdicia. Fue el minuto 66 y cacho, creo que tuve un microorgasmo (Ay, pero que pinche vulgar Mac). Me levanté del asiento como con resorte y estaba a punto de gritar a todo pulmón, cuando vi a mi compañero Manc-unian de junto, me sonrió y dijo: "Easy... keep it quiet". Ok, los aficionados alemanes son respetuosos pero no les agrada que les festejes un gol en la cara. Festejamos en corto. Para mi tuvo un extra ver un gol de Ryan Giggs, sin lugar a dudas mi jugador favorito de la plantilla del Manchester United. No gente, no es el Chicharito, aunque no niego que me quedé con ganas de festejar un gol suyo.

Apenas 2 minutos después vino el segundo gol, con el extra de que el pase para gol lo puso el mexicano. Rooney definió entre las piernas de Neuer. El partido estaba liquidado. Una vez más, un festejo en corto, y de pronto éramos las dos únicas personas sonrientes en toda nuestra sección. No pasó mucho más, excepto que al 73 el Chícharo fue sustituido, y entró el brillantísimo Paul Scholes. No necesitaba más: Vi un gol del genio Ryan Giggs, uno del niño malcriado, y vi a Paul Scholes en acción. Ya había visto al ManU en México hace poco menos de un año en la inauguración del Omnilife, pero créanme, no es lo mismo verlos jugando a tope.



El árbitro pitó el final. Tratando de ser amable le dije a la gente de alrededor "Aún no esta acabado, recuerden lo que hizo su equipo en el Giuseppe Meazza" (se violaron 2 - 5 al Inter de Milán). Un aficionado me respondió "Es Old Trafford, ese partido ya está perdido". Salí del estadio con una sonrisa que no se me quitó en mucho tiempo. En el fondo se escuchaba a la famosa armada roja de Manchester cantando: "Wemb-e-ley!!! Wemb-e-ley!!! We're the famous Man United and we're off to Wemb-e-ley!!! No pudo ser más perfecto. Pero era hora de volver a casa. 

Friday, April 29, 2011

The Champions!! (De ida)


El pasado martes fui por primera vez en mi vida a un partido de Champions League. Y qué mejor para mí que este incluyera al equipo que más admiro en Europa: El todopoderoso Manchester United (No uso el término 'equipo de mis amores', porque eso sólo lo son los Pumas). Y no, para quienes no me conozcan, esto no tiene nada que ver con la fiebre del Chícharito. Ya me daré el tiempo de explicarlo ahora que haga mi post previo a la final de la Champions.

Cómo sea, esta experiencia estuvo plagada de pequeñas anécdotas ocurridas todas en 30 horas, desde que salí hasta que regresé a mi departamento en Saarbrücken, Alemania. Así que vale la pena platicarselos por partes, primero sobre el viaje de ida, después el partido, y finalmente sobre el regreso.

El partido se llevó a cabo en Gelsenkirchen, al oeste de Alemania. Aproximadamente a 6 horas en tren de Saarbrücken, mi pueblo. Tenía planeado darme una vuelta por Essen, una ciudad aledaña a Gelsenkirchen (más agradable según me cuentan), dónde los Diablos Rojos hicieron base para este partido. ¿Quién quita y me los encontraba? Para esto salí de la estación de trenes de Saarbrücken a las 9:00 am para llegar a Essen a las 2:45 pm. Tendría dos horas y media para dar vueltas por Essen, y llegar tranquilo a la Veltins Arena a las 6:00.

Tomé sólo trenes regionales con objeto de ahorrar. Cuando uno recién compró un boleto de una semifinal de Champions League, su economía entra en crisis. Para quienes no conozcan, estos trenes hacen paradas en intervalos menores a 10 minutos (sí, es algo desesperante). Eran las 9:32 cuando el tren paró en la estación de Merzig. Y justo cuando el convoy arrancaba, me di cuenta de un error fatal: No llevaba mi cámara. Esto no era una falta dispensable, no era una de esas cosas que se resuelven con un "bueno, nimodo, ahí pa' la otra chavo". Ahí pa' la otra mis hu+v*s... me regresé en la siguiente parada. Para mi mayor molestia, la siguiente parada tardó 25 minutos. La única así de lejana. A las 9:55 estaba en Saarburg, bajé y tomé a las 10:05 un tren de regreso.

Comencé a preocuparme por el tiempo. El boleto lo "aparté" vía eBay, pero por unos problemas que tuve para pagar (porque soy un p*nche neofito en eso del PayPal), iba a pagar y recibir el boleto afuera del estadio. Mi cita con el Sr. Jeschke, el hombre de la agencia de viajes que me lo vendía, era a las 6 en punto en el estadio. El siguiente tren hacia Koblenz salía a las 11:04 am, perfecto tiempo para llegar a Gelsenkirchen a las 5... olvidémonos de Essen, no hay problema. El problema era que mi tren de regreso llegaba a Saarbrücken a las 10:55 am. Tendría 9 minutos para ir a mi departamento y regresar a la estación ya con la cámara. Ese tiempo me toma generalmente ir a la estación desde mi depa y con prisa. 9 minutos ida y vuelta cargando una mochila con una lap-top, parecía era una misión semi-imposible.

Bajé del tren corriendo. Salí de la estación corriendo. Llege a mi depa corriendo, y tome el elevador porque si subía escaleras me iba a ahogar. Tomé la cámara, azoté la puerta, y rodé hacia abajo por las escaleras. Corrí la mitad del camino, hasta que ya no pude. Empecé a caminar lo más rápido que podía. Al ver la estación, vi mi reloj: 11:04... Corrí con las últimas fuerzas que me quedaban, subí las escaleras sacando energía del miedo a perderme ese partido. Y ahí estaba el tren... a 20 pasos. Pero justo cuando salí de las escaleras... shk shk shk shk shk shk...

El siguiente tren salió a las 12:05 pm. Llegaba a Gelsenkirchen a la 5:57. No había manera de llegar a la Arena 6 en punto. No quedaba más que marcarle al susodicho señor Jeschke y decirle que iba a llegar tarde. No sabía que tan problemático fuera eso considerando la puntualidad de los alemanes. Finalmente, me dijo que no había problema, que me veía 6:30 en la entrada del estadio, que le marcara al llegar. El trayecto de ida fue tranquilo, sin mayores problemas. Habré pasado unas 15 ciudades, entre ellas Koblenz, Colonia y Bonn. Estas últimas dos debo visitarlas, a primera instancia se ven hermosas. El soundtrack corrió a cargo de Bersuit Vergarabat, un tanto ecléctico al conjugarse con las imágenes de la ventana, pero muy agradable.

Una vez en el estadio, a las 6:35 le marqué a este tipo, y no me contestó. Una, dos, tres veces. Y nada. A las Ya casi a las 7 comencé a preocuparme de verdad. Pensé en la posibilidad de que me hubieran metido un golazo por animal, o por impuntual. Estaba al borde del colapso, en medio de la hinchada del Schalke, cuando por fin recibí la llamada más chingona que he recibido en mucho tiempo: "Mr. Otero, got your ticket. Meet me at door Ost 2". Tenía boleto:


Thursday, April 14, 2011

Lo prometido es deuda

Había yo dicho que iba a llenar este blog de necedades una vez establecido en Alemania, y que así sea. No lo había hecho antes porque había un exceso en la producción de cerveza de este pueblo, y había que beber mucho para reestablecer los niveles a su punto adecuado. Eso y que no tenía internet. Hoy me llegó mi ruteador inalámbrico, lo cual significa que ya puedo deambular por mis maravillosos 35 m2 de departamento libremente, y seguir conectado a mi hermoso internet de 6Mbps.

Ese es uno de los primeros temas que uno comienza a amar viniendo de un país tercermundista (sin ser despectivos, es un simple término nominal): El internet más pinchito es de 6Mbps, solo cuesta 12 euros al mes, y lo instalan relativamente rápido. Y en cuanto al ruteador, tardó 2 días en llegar haciendo el pedido a Amazon y no me cobraron un clavo de envoi (muéranse de envidia). Sí tiene sus ventajas esto de vivir en el primer mundo (nuevamente, es sólo un término nominal).

Tengo tanto que decir que se me enciman las ideas, pero ya habrá suficiente tiempo. Hay tiempo para todo, y de hecho en este momento estoy usando mi tiempo de trabajo. La mayoría de la gente a mi alrededor no tiene idea del espaniol, así que bien pueden pensar que estoy escribiendo algo trascendente. Pero mi jefa (una de los jefes pues) es mexicana. Así que por el momento ahí la dejamos y voy a regresar a hacer como que investigo. Que por cierto me vendrían bien unas clases de anatomía del cerebro, potenciales evocados y fMRI… entre otras decenas de temas.