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Thursday, December 15, 2011

El alcance de la voz

Internet lo tiene todo. Tiene maneras de mantener amistades que no te interesan lo suficiente para esforzarte. Aplicaciones para modelar con tu personalidad, o bien para modelar tu personalidad. Tiene tiendas de todo tipo, todos los libros y el conocimiento del mundo; eso sí, bien escondido en toneladas de paja cibernética. Tiene mucha pornografía. Tiene causas sociales, políticas, movimientos internacionales, noticias en tiempo real… y mucha, mucha pornografía.

Internet es un nuevo universo donde puedes crear tu “second life”, elegir tu avatar y tu nickname, guardar tus datos más íntimos y personales a 8 caracteres de cualquier hijo de vecino, y describirte a ti mismo en 140 caracteres más. Defiende sus “leyes y códigos”, promueve estratos sociales y tribus. Modela la historia.
Internet te brinda la información necesaria para quejarte de cosas nuevas, decepcionarte de la humanidad a nuevos niveles, y reclamarle al mundo nuevas aberraciones. Además, nada tonto este internet, te brinda varios millones de lugares nuevos dónde gritar que que todas esas cosas están mal. Ya no basta quejarse: hay que twittearlo y crear trending topics; hay que crear grupos en facebook y promover eventos ficticios; hay que bloguearlo para que tus 15 lectores te acompañen en la queja o te digan que eres un amargado fatalista; hay que compartir la nota de CNN que te recuerda que tu país está hundido en uno de los peores momentos de su historia; hay que ver al Dr. Simi bailando en youtube para pasar el trago amargo con una risa.

Una vez un amigo comparo twitter con una montaña solitaria donde puedes gritar a todo pulmón sin ser escuchado, una especie de ciber-catarsis. Ese es el problema de internet: Lo que ha cambiado muy poco con toda esta revolución informática es, tristemente, el alcance de la voz. Ahora podemos gritar en muchos lugares más, y mucho más grandes. Pero lo que veo es que nuestra voz se vuelve aún más minúscula ante el imponente rugido de una sociedad conformista y ordinaria.

El internet socialmente es una herramienta interesante. Pero seamos sinceros: la sociedad actual con la herramienta de la red, no es más productiva que un simio con una calculadora. ¡Menuda herramienta! (Dirían mis amigos gachupines)

Tuesday, August 30, 2011

La de un charco

Han leído un día completos los threads de mensajes (en fotos y estados) que les pone el feed de facebook (el muro de noticias, pues). Seguramente no, no creo que sean tan frikis, o tan adictos, o que no tengan nada más trascendente que hacer en sus vidas. A mi hoy me dio por hacerlo con el fin único de hacer este post. En facebook hacemos diálogo por las razones equivocadas. Ejemplos:
  • Fotos ridículas.
  • Fotos “chidas” de viejas que necesitan piropos diarios para compensar los golpes que azotaron a su autoestima durante la adolescencia (i.e. “Que wapa t vez amiwi!!!! Super SXY ;-) te AMO mil!!! [y espero que tú me pongas algo igual ahora que suba mis fotos de espejo en el baño]”)
  • “No NoS hEmOs ViStO eN aÑoS ;* <3 [la neta simplemente no nos ha interesado vernos en años… y probablemente tampoco nos veamos en años por venir.]”
  • Lady Gaga tiene un nuevo peinado, alter ego o caprichito populachero.
  • “Me voy a Playa wey”
  • “aMaMoS a ToDo El MuNdO!! [porque nuestro nivel de autoestima es deprimente]”.
  • Vendo ropa y zapatos.
  • Compro ropa y zapatos.
  • No sé de nada en la vida más que de zapatos.
  • Cómo has estado??!!! Saludos!!! (i.e. no eres tan importante como para marcarte y hacer esto más ágil, ni tan dispensable como para pasar por alto tu existencia)
  • Mi BB está fallando, no me mensajéen – Por fin tengo BB!! Pásenme sus PINs – (o mi favorito) Perdí mi BB mientras estaba pedo ayer, el mundo ahora es un lugar lúgubre :’-(
  • Ya me voy a dormir
  • Ya me desperté
  • […] Ladies de Polanco […]
  • […] (Tema superfluo del día) […]
  • Filosofía de caja de cereal Kellogg's
  • Poesía burda estilo Mariano Osorio
  • Discursos motivacionales tan polivalentes e inespecíficos que se convierten prácticamente en horóscopos.
… y demás trivialidades
El único día que vi esta dinámica cambiar un poco murieron 53 personas en el acto más impactante que me ha tocado presenciar en mi país (Sí, sí, sigo traumado con eso… ¿neta tú no?). El efecto duró un día y medio. ¿Será que nuestra memoria es de corto plazo?, ¿O seremos insensibles ya a todo esto?, ¿O de plano si es más interesante el nuevo look de Gaga?. No me malentiendan, yo también twitteo y facebookeo trivialidades, pero sería agradable de vez en cuando ver un poco más de seriedad en mi feed. LA DE UN CHARCO, esa es la profundidad de la comunicación en facebook.
Una idea de esas locas por las que quemaban gente en la inquisición: ¿Y si hacemos un día de la semana para mostrar seriedad en las redes sociales? Sólo uno a la semana… O uno al mes… O de perdida a ver si le subimos 2 rayitas a la profundidad de nuestros updates… Ahí le encargo de favor, joven…

Sunday, August 28, 2011

5 batallas...

... que nos toca librar en esta guerra. 5 canchas en las que nos toca jugar. Llámenle como quieran, pero tómenlo en cuenta. Lo que está pasando en nuestro país hoy se encuentra más cercano a nosotros que nunca. No se trata de matar narcotraficantes por propia mano (que hay gente que lo hace), ni tampoco de derrocar al gobierno. Se trata de cosas sencillas que están a nuestro alcance. Si estás de acuerdo, compártelo con más gente. Si no estás de acuerdo opina, comenta. Pero no lo pases por alto. Este espacio no sólo lo abrí para publicar sandeces, de vez en cuando también me gusta promover ideas, y me agrada mucho en esos casos recibir retroalimentación.
Piratería
Poco se habla al respecto, pero la piratería es una de las “vacas lecheras” de uno de los cárteles más importantes del país. Más allá de la discusión sobre la validez de la piratería como un control de los precios del mercado, o como una fuente de subempleos, hoy por hoy forma parte de una cadena delictiva que desemboca en actos como el de la semana pasada en Monterrey. Si no quieres pagar por un disco, por lo menos tampoco financies las campañas del narcotráfico. No compres piratería, ni lentes robados, ni ropa robada. Crítica abiertamente a quienes lo hacen de manera constructiva, explica tu punto, no sólo los insultes.
Corrupción
Todos sabemos que este es uno de los más grandes cánceres de nuestro país. Uno de los más sólidos legados de nuestra maravillosa época revolucionaria del siglo XX. Sin embargo pocos hacen algo por cambiarlo.
Muchos piensan que dar mordida es la única manera de lidiar con los policías. Lo que no saben, es que muchos policías incluso pasaran por alto sus faltas si se niegan a dar una mordida y exigen su multa o su arrastre. NO DEN MORDIDAS. Si el policía lo pide, tomen su número de matrícula discretamente y repórtenlo. No le digan que lo van a reportar para evitar abusos. Infórmense, conozcan cuáles son los medios para denunciar este tipo de faltas. Aunque no lo crean, estas pequeñas formas de corrupción provocan que la policía tenga una ética profesional y social cada vez más retorcida. Hoy reciben sobornos de ustedes, mañana de un grupo delictivo.
Y esto no se acaba en las malas costumbres con los policías. Si conoces prácticas fraudulentas de empresas que piden mordidas, denúncialas. Existen iniciativas de ley, y leyes ya promulgadas para lidiar con esto. Infórmate. Lo mismo con los funcionarios públicos que se nieguen a hacer su trabajo. Sé lo que es lidiar con imbéciles burócratas, pero por lo menos pónselas difícil. Ten todos tus papeles en regla, haz las cosas correctamente, soporta el trajín burocrático. Si no te dejan opción más que los sobornos, primero repórtalos, luego decide si vale la pena seguir colaborando con este importante vínculo de la cadena de delincuencia en nuestro país.
Impunidad
Es cierto, es un suplicio denunciar en nuestro país. Levantar un acta por robo es a veces más chocante que el robo mismo. Pero esto es precisamente por toda la gente que se niega a hacerlo. Denuncia. Siempre que seas víctima de un delito, denuncia. Gasta un día, pide el tiempo libre en la oficina, deben otorgártelo. Dales trabajo a los imbéciles empleados de las delegaciones. Cánsalos. Llénalos de papeles hasta que entiendan que si no son más productivos, no van a poder cumplir sus responsabilidades. Dale seguimiento a tu caso. Molesta a la gente encargada. La impunidad en México se alimenta de todos los que sólo levantan actas para hacer válidos sus seguros.
Consumo
Reportes de la ONU hablan de que el 61% de los ingresos del narcotráfico provienen de la venta de marihuana. Las cifras muestran que aún dentro de México es un negocio increíblemente rentable. Parece broma, pero los grupos intelectuales de clase media alta, esos que más critican al gobierno, que más exigen soluciones, que más se las dan de “motores de cambio”, son uno de los mayores consumidores de marihuana del país. Es cierto, el problema de consumo más grave está en Estados Unidos. Mientras no se hagan cosas al respecto allá, esto no va a parar. Pero con qué cara exigen que Estados Unidos controle su consumo, cuando ustedes forman parte de esta cadena de manera directa. Si piensas que la marihuana debería ser legal, sigue levantando la voz en las instancias correctas, sigue promoviendo ese cambio, pero en el ínter no financies a la gente que está convirtiendo el norte del país en un campo de batalla.
La gente exige que el presidente renuncie, que se negocie con sociópatas y asesinos, que se hagan actos excepcionales para frenar lo que está pasando en el país. ¿Y qué con los actos excepcionales que ustedes pueden hacer? Yo no condeno el consumo de ninguna manera, no creo que los consumidores de marihuana sean delincuentes ni mucho menos. Sin embargo sí creo que la situación actual amerita un poco de compromiso. No consumas, no fomentes el consumo. 
Participación
Habla. Es cierto, los cacerolazos no van a acabar con los problemas del país. Los twitts no van a ser leídos ni por el presidente ni por el Chapo ni por nadie trascendente. Las manifestaciones van a acabar en su mayoría como meras anécdotas. Pero todo eso sirve como motor para comenzar a mover a más personas. Si más personas se mueven, más esfuerzos acaban dando fruto al final. Pero más importante que hablar, actúa. Participa en agrupaciones sociales que beneficien al país. Y si no correspondes a ese tipo de actividades, sólo trabaja de manera honesta. Eso es ya bastante para comenzar a resanar al país. Y por favor dejen de criticar las formas de protesta de otros. Si no les parece, no las sigan. Si creen que podrían mejorar sus métodos, propongan como. Dejen de quejarse de la manera en la que otros se quejan. Es perfectamente válido opinar, pero mantengan sus opiniones constructivas.
También vota. Aunque no votes por nadie. Ve y demuestra tu compromiso con el país (Si es que de verdad lo tienes, y si no simplemente deja de quejarte, no tienes ningún derecho). Lee las propuestas de la gente por la que vas a votar. No sólo para la presidencia. Conoce quiénes son tus legisladores y tu delegado (o presidente municipal, en su defecto), cuáles son sus propuestas y exígeles cumplimiento (Les recomiendo el sitio krikket). Si no crees que haya un candidato que merezca tu voto, anúlalo. Pero ve a la casilla a hacerle saber al país que estás enterado, que estás preocupado y que crees que merece algo mejor. Si un día la anulación de voto pelea los primeros lugares de una votación, entonces no habrá discusión sobres “si es necesaria una reforma política”, sino sobre “cuál es la reforma política que hace falta”.
+ + + + + + + + + +
Estas son 5 cuestiones relativamente sencillas con las que puedes apoyar a que el país cambie de rumbo. Yo sé que es utópico pensar que todos vamos a cambiar, pero empezar por uno mismo y promover estas ideas es un buen inicio. Insisto, siéntanse libres e incluso invitados a comentar y compartir.

Friday, August 26, 2011

Me duele mi país



No son los 53 muertos de Monterrey. Ni los 72 de Tamaulipas. No son los operativos “quirúrgicos” en Cuernavaca para atrapar a Beltrán Leyva. Tampoco las granadas en Morelia, los más de 15,000 muertos de 2010, o los más de 1000 menores muertos en lo que va de una guerra en la que todos vamos perdiendo. No son las historias que lees en periódicos amarillistas y que no encuentras en publicaciones serias (historias que hace años hubiera desestimado, pero hoy me cuesta dudar de su veracidad).
Lo que hoy me lleva al borde de las lágrimas es acordarme de cómo éramos antes de eso. Apenas ayer, mientras en Monterrey un grupo de sociópatas preparaban un ataque infame a la población civil, un tipo me preguntaba en un minisúper de Alemania de dónde venía. Le dije orgulloso que venía de México. Su reacción fue sonreír y emular a un tipo disparando un arma de alto poder, a lo que agregó en tono juguetón “Mexico!! Drug Mafia!!”.  Si hace 10 años hubiera pasado lo mismo, seguramente aquel hombre hubiera dicho “Tequila, Sombrero, Hugo Sanchez”. Creo que prefería los estereotipos de antes.
Cómo le explicas a la gente que no lo conoce, que tu país es más de lo que ven en los periódicos. Y peor aún, ¿cómo te convences a ti mismo de que esa violencia aún no rebasa todas las bondades que ofrece nuestro país? ¿Cómo lavas tu orgullo de ser mexicano?
Es increíble que a estas alturas, vivir en la Ciudad de México es un privilegio en términos de seguridad. Sí, te pueden asaltar igual que hace años, te pueden llevar de paseo unas horas, golpearte y dejarte en la calle sin zapatos, sin reloj, sin dinero y con un buen susto. Pero por lo menos está cabrón que te atravieses en una balacera entre el ejército y algún cártel.
Hizo falta un ataque sin precedentes en una de las ciudades más importantes de nuestro país, para que muchas personas que generalmente prefieren “no voltear”, alzaran su voz en señal de hartazgo, de indignación. Ahora sí, hoy todos hablamos de lo mal que está México. Hoy todos nos quejamos. Hoy todos somos víctimas. Y ahora, ¿qué hace falta para que todos dejemos de hablar, y comencemos a actuar?, ¿estamos esperando a que la situación sea insostenible?, ¿cuándo vamos a dejar de dar mordidas?, ¿cuándo vamos a promover un cultura de respeto?, ¿cuándo vamos a dejar de menospreciar al indígena, al provinciano, al chilango, al pipope, al regio, al puto, al mocho, al ateo?
Nos jactamos de ser una sociedad “bien incluyente we… bien cosmopolita we… somos una mezcla de razas we”. No somos una mezcla de nada, somos mexicanos. Y nos guste o no, nuestras decisiones, nuestro trabajo y nuestros actos afectan a otros 120 millones de mexicanos. Nos guste o no la lamentable política que practican nuestros gobernantes nos afecta directamente.
Estas semanas, aún antes de lo ocurrido en el Casino Royale de la capital regiomontana, empezaron a circular diversas iniciativas. No se trata de hacer paros, marchar hacia un edificio para hablar con sus paredes o tomar las armas y hacer esta guerra aún más nuestra. Se trata de cambiar al país desde sus raíces. En la manera en la que actuamos, en la que damos el ejemplo, en la que educamos. Trabajar mejor, respetar al vecino, no tirar basura, respetar las leyes, pagar impuestos como debes. Son cosas básicas, pero que pocos hacen. Levantar la voz es un buen inicio. Comprometerse es aún mejor. Yo me comprometo a trabajar por un México mejor. ¿Y tú?

Monday, February 21, 2011

¿Por qué no me caen bien los Hipsters?


Espero no ganarme demasiados enemigos con este post. Eso de ir contra una subcultura luego atrae críticas y hiere sensibilidades. La cosa está así: en los últimos meses, en unas cuantas pláticas de sobremesa y carretera, he llegado a una elaboración estructurada de "¿por qué me caen mal los hipsters?". No es nada personal, el que se sienta aludido puede estar seguro que no hablo de él. Este es un ensayo genérico y sin ánimos de ofender a nadie.
Definir a un hipster es complicado. El término es original de los 40's en Estados Unidos, y hacía referencia desde entonces a una subcultura que gustaba de ir contra las modas. En aquel tiempo eran fanáticos mayoritariamente de jazz. Hoy son fanáticos mayoritariamente del Arcade Fire (Que, por cierto, a mi me gusta, aunque de manera más mesurada). Más allá de definiciones formales todos tenemos muy claro el principio fundamental del hipster: ir contra la moda. Son una especie de anti-trendies. Claro que ellos mismos son trendies (son una moda, pues), por lo que a la mayoría de los hipsters no les gusta aceptarse como tales.
De hecho, en el sentido "anti-trendie" yo podría decirme parte de ellos. La diferencia es que yo no repudio el fenómeno de una moda, sino el contenido temático de la mayoría de las modas. Es decir, no me molesta que algo se haga moda, me molesta que Lady Gaga se haga moda. El hecho es que eso no es (tanto) lo que me molesta de esta tendencia hipster de los últimos años.
La cosa con el hipster es lo pretencioso que llega a ser. Por poner un ejemplo claro: una postpuberta a la que le gustaban los Backstreet Boys, podía tener un mal gusto, pero no pensaba que su percepción fuera universal y determinante; no consideraba esta música como una arte elevada. El hipster en cambio es determinista, además de ser profundo conocedor del arte y las percepciones humanas (seh...). Lo que a él le gusta es universalmente artístico, y en ello están los cimientos sobre los que se va a construir el arte durante los próximos 5 siglos. Y si alguien opina distinto, simplemente es un retrograda o no tiene ideas claras sobre el arte.
Una migo lo definió en un término interesantísimo: lo que me molesta de los hipsters es que son "arties". Un fresa amante de Camila entiende su fanatismo como una moda y no va por el mundo predicando la universalidad y potencial permanencia de Camila. Un hipster es capaz de llegar a pensar que la música que le gusta llegó para quedarse y para cambiar las mentes de la gente.
No voy a abundar sobre mi concepción de "lo que es, y lo que no es arte". Si tienen el interés, pregúntenme y nos echamos un café (ustedes disparan). Lo que sí puedo decir es que para mi la música hipster no es más que otra moda que vino para dejar algunos elementos, y se perderá entre alguna nueva oleada de trendies. Y entonces los hipsters tal vez vean que simplemente fueron parte de lo que tanto les choca: un fenómeno del mainstream.

Wednesday, September 29, 2010

Pasa que...

Pasa que un día conoces a un tipo en un café. Su facha no es la más aseada, su voz no es la más firme y profunda, y su mirada es de esas perdidas.

Pasa que después de una plática de una hora con él te deja una impresión profunda. A pesar de ser incisivo, intolerante y hasta algo desesperante, te cae bien su humor inteligente, agudo y corrosivo. Hasta su nombre, Dios Rojo, es una irónica referencia a su ateísmo y sus tendencias comunistas.

Pasa que decides hacer servicio social en el INCan, asistiendo pacientes en la sala de quimioterapia. Resulta ser más edificante que perturbador, contrario a lo que esperabas.

Pasa que un día te encuentras en la sala de quimio una cara conocida, atacada por una parálisis reciente derivada de un cáncer no tan reciente. Y a pesar de no ser un amigo cercano, ni nada parecido, te mueve alguna fibra sensible.

Pasa que la gente que se esconde tras una barrera de hermetismo antisocial, humor negro y corrosivo, e idealismo cuasi-utópico, se ve aún más vulnerable en las posiciones vulnerables. Parece que lo acosa algo más que la simple enfermedad.

Pasa que te confiesa que a pesar de haber acordado términos con el cancer, no podría manejar la condescendencia de sus compañeros de ajedrez. Puede que su peor miedo no sea perder la lucha contra su enfermedad, sino ganar una partida de ajedrez por lástima.

Pasa que la salud se merma y se desgasta, pero queda la satisfacción de ganarle al mejor ajedrezista que conoces y provocarle reacciones infantiles. Puede ser que esa sea la razón para sonreir de un hombre que dosifica sus sonrisas más que su ingesta de café.

Pasa que algunos disfrutan la vida a través de cosas que parecerían muy triviales para otros. ¿Pero quién soy yo para decirles que están mal?...

Pasa que a Dios te lo encuentras en los lugares menos esperados (Y no hablo de nada cercano a la religión).

Sunday, September 05, 2010

Hasta siempre, Germán

Pasa que soy uno de esos lectores poco constantes. Ustedes habrán notado que, en general, la constancia no es uno de mis dotes. Nomás bájenle tantito al scrollbar y se darán cuenta, queridos visitantes, que mi último post fue un preámbulo del la fatídica eliminación de nuestra heróica selección mexicana hace ya dos meses y medio. Para mí, leer y escribir son ambos placeres profundos, pero resbaladizos. Aunque generalmente lo que leo es más productivo que las sandeces que se vierten en este sarcástico contenedor de verborrea.


Yo recuerdo bien la primera vez que leí a Germán Dehesa. Fue por las épocas rancias de la carrera presidencial de 1994. Era yo un mocoso y poco entendía de su humor preciso y su ácida crítica social. Supongo que me cayó bien por el profundo amor a los Pumas, pero a decir verdad no apreciaba todo lo que sus letras cargaban.

Años después, no muchos, pero suficientes para que mi criterio y capacidad análitica tuvieran un poco más de forma, fui a Cancún con mis hermanos. A la fecha, procuro llevar siempre un libro cuando viajo. Aquella vez recuerdo muy bien que llevaba el "Fallaste corazón" del susodicho Dehesa. Es un compendio, si no mal recuerdo, de sus columnas a lo largo del sexenio de Salinas. Muy recomendable para los que compartimos el humor ácido y la trágicamente pesada carga de un ápice de conciencia social. Me volví fan del hombre. Recuerdo que por las últimas páginas del libro me cruce con la primera (y única hasta entonces) columna que había leído de Germán hacia ya casi un lustro. Fue como cuando ves un capítulo de los Simpson que viste a los 6 años y por fin entiendes la otra mitad de los chistes y las críticas.

Pero como dije, la constancia no se asoma en mis hábitos de léctura. Desde entonces debo confesar que poco fue lo que leí del difunto columnista. Mucho menos de lo que me hubiera gustado. Hay dos factores: el primero es que cuando caes en las garras de una ingeniería, las lecturas de "papers" y "transactions" de investigación técnica entumecen las región de lectura del cerebro. Y por otro lado está mi profundo odio a los periódicos. Apenas si soporto ojear el publimetro durante 10 minutos para medio saber qué le ha pasado al mundo en las últimas 24. Tal vez leía una columna al mes de Germán, tal vez unas cuantas. A veces ni eso. Sin embargo siempre lo he tenido en muy alta estima y admiración.

Dehesa me podía sacar sonrisas con los temas más trágicos, o me podía inspirar reflexiones profundas con los temas más triviales. Me ponía de buenas verlo en el palco de honor en CU cada 15 días. Me agradaba mucho verlo darle lecciones de vida  José Ramón Fernández en "Los Capitanes" de ESPN.

La verdad es que hubiera sido un honor estrechar la mano del escritor y depositarle unas palabras que ilustraran la admiración que me inspiraba. Lamentablemente el cáncer se lo ha llevado antes de que lo pudiera hacer. Apenas alguna vez intercambié un par de correos que amablemente me contestó de manera breve, pero siempre atenta. Hoy me tendrá que bastar con compartirles algunas de sus últimas palabras, y seguir leyendo sus piensos, para que sean las letras las que lo mantengan vivo por mucho tiempo más:

Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios, imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar. Como quien dice, mi vida es casi secreta y su único nuevo rasgo que yo detecto es la impaciencia. 
[...] Me molesta casi tanto como a ustedes, este tipo de artículos donde tengo que ponerle luto a mis palabras y no sacarlas a pasear para que se asoleen que es lo que a mí más me gusta; pero dibodobadito, tarde o temprano los médicos logran llevarte a sus terrenos y ahí es la de no te entumas y no le saques, manito. Por esas latitudes transito yo en la actualidad.
[...] Voy terminando. Este artículo y sólo este artículo. Yo tengo que guardar reposo por algunos días, pero muy pronto volveré a vestir mi uniforme azul y oro y a sembrar el pánico por todas las canchas de la República. Ahí me los encontraré. Mañana nos vemos. ¿Entendido?. (los invito a leer esta, su última columna, completa aquí)




Hasta siempre, Germán. Descansa en letras.




Wednesday, June 09, 2010

Es tiempo de ¿Mundial?

En poco menos de 48 horas se inaugura el primer Mundial realizado en tierras africanas. Sobra que les diga que México será el responsable de jugar el primer partido ante los anfitriones; eso seguramente ya todos lo saben. De eso es de lo que todos hablamos últimamente. Eso alimenta el facebook, el twitter, el periódico, el noticiero, el desayuno, la comida y la cena.

Pero pocos hablan del niño que ayer fue brutalmente asesinado por agentes fronterizos estadounidenses EN CIUDAD JUÁREZ, así es, del lado mexicano de la frontera. Un niño de apenas 14 años, sin armas, que no representaba mayor amenaza fue asesinado como una presa de caza. Sólo días antes el migrante mexicano Anastacio Hernández era golpeado hasta la muerte por más de 20 agentes fronterizos mientras rogaba clemencia. ¿Quieren saber cómo suena eso? un hombre indefenso gritando mientras otros 20 lo matan a golpes. Si no les parece no le pongan play, pero si aún no se sienten asqueados por lo que está pasando en Estados Unidos ponganle play. Estos gritos movieron mucho más que simple morbo en mí.


Desde el anuncio de la ley SB1070 en Arizona se han alzado voces contra el maltrato y las graves faltas a los derechos humanos de los migrantes. No parece ser suficiente. Cruzando la frontera norte de México todo ser humano no caucásico baja varios niveles evolutivos hasta ser una especie dispensable y que puede ser maltratada sin repercusión. De este lado de la frontera nos indignamos, pero no hacemos nada. No digo que yo tenga la respuesta, que yo sepa que es o que hay que hacer o que seamos correponsables por omisión. Pero sí somos corresponsables si ni siquiera somos capaces de emitir juicios, de informarnos, de criticar.

¡¡¡Ya basta!!! en México primero hablamos de un twitt de Paulina Rubio, o de cualquier banalidad vendida por televisa o la nueva revistita que apendeja adolescentes. No mis estimados lectores, no es tiempo de mundial. Por lo menos no es ni remotamente el asunto más importante para nuestro país. Yo no quiero un México campeón del mundo. Yo quiero un México que muestre dignidad ante el mundo. Quiero un México enfurecido, como estoy yo, por lo que está pasando en Estados Unidos. Si viene el campeonato del mundo o, lo que es más realista, unas cuantas alegrías futboleras, festejaré sin duda. Pero ese festejo acabará, y la dignidad de mi país seguirá siendo arrastrada por las calles de San Diego, en las ciudades de Arizona, y en los pasos fronterizos.

Te invito a dejar comentarios, a compartir ideas y a discutir por este, y por todos los medios que puedas, este asunto indignante. Hay que dejar bien claras las cosas que están mal. Y, por supuesto, siempre que puedas hacer todo lo posible, y lo imposible, por que cambien.

Saturday, May 22, 2010

Uno más, no más.

Se habrán preguntado por qué en las últimas semanas he estado tan alejado de este bizarro espacio. Es más, estoy seguro que muchos no podían ni dormir. Paciencia mis queridos lectores, no volveré a abandonarlos durante meses como acostumbraba hacer. Lo que pasó fue que el 8o semestre de mi carrera fue cerrando por estas semanas y la postergación como siempre hizo de las suyas.

De un tiempo para acá nos hemos dedicado a hacer todo lo que no hicimos durante el semestre. Pero ¡albricias hermanos míos! (como diría elocuentemente una buena amiga): el semestre ha cerrado de manera maravillosa, con buenas calificaciones, buenos proyectos y mucho aprendizaje. Y a pesar de haber acabado de manera atípica (para mí), en un antro, me gustó mucho estar junto a mis colegas, amigos, casi hermanos de la carrera. Varios de ellos pasaron esta semana sus últimas horas en los salones de la ibero, y sólo tienen un semestre de internship de frente para recibir su título. Disculpen el pochismo, pero luego la gente se confunde cuando dices internado y piensa en doctores.

En mi caso queda aún un semestre de clases, pero cada vez se ve más clara la luz al final del túnel. Y no sé por qué tengo esa manía de racionalizar todo y darle vueltas hasta el punto de lo irracional o lo emocional. La verdad es que estos días he estado pensando tanto en lo que me espera en los horizontes cercanos que me abruma. No sé que vaya a ser de mi en los siguiente 12 meses, pero sé que en este momento estoy en el lugar en el que quiero estar, con la gente con la que quiero estar.

Así que a través de este blog los hago cómplices por una vez de mi emoción y mi sonrisa interna, y no de mis corajes y mi humor negro. Pero tranquilos, aún vibran en mi las fibras hostiles y sarcásticas que los entretienen, y es seguro que la política o el fútbol de nuestro país las harán resonar muy pronto. Mientras los invito a ponerse de buenas conmigo, y a tomarnos unas chelas por el puro gusto, aprovechando que se ha terminado mi semestre y andamos de vacaciones. Y con más gusto pensando en el semestre que queda... uno más, no más.

Monday, April 05, 2010

24

El pasado sábado, como algunos de ustedes estimables (no necesariamente estimados) lectores sabrán, marcó mi 24° cumpleaños. La verdad no fue otra cosa sino un día más que resultó caer en 3 de abril de nuestro defectuoso calendario romano. 

No hubo crisis ni mayor aspaviento. No hubo sensaciones nuevas ni más pelo en ningún lado. No hubo pastel ni piñata. De hecho no hubo ni festejo porque mi familia tuvo a bien estar fuera de la ciudad casi en su totalidad, excepto por mi hermano... sí, sí, ese del rincón no poético. Ni siquiera recibí la acostumbrada carretada de felicitaciones telefónicas porque tuve a bien regalar mi celular (o permitir un robo pasivo, que es lo mismo pero dicho más bonito) en una hermosa playa Guerrerense. Esa y otras anécdotas de mi más reciente viaje a Michigan, Guerrero las relataré en otra ocasión.

Hubo FIFA10 para estrenar una pantalla LCD de 40" que adorna mi sala desde hace una semana. Hubo amigos, pareja, detalles, un paseo por Coyoacán. Hubo chilaquiles de comer. Hubo cama y descanso. No necesitaba más.

Hablar de lo que pienso de mí a mis mozos 24 años, o empezar una discusión filosófica sobre mi vida a estas alturas me parece innecesario. Ya habrán muchos cumpleaños más para ponernos melancólicos y emocionales. Por ahora disfruto lo que hay, espero lo que venga, y apreció lo que fue. Así las cosas. Seguimos jugando a vivir (Sabias palabras de Sabines).