Monday, February 28, 2005

Se me acabó el morbo... brillante.

Este domingo el Mac realizó la proeza de levantarse a eso de las 10 de la mañana luego de ser víctima de unos de esos planes sabatinos infructuosos que terminan en tacos y reuniones poco memorables. Se acostó a las 3 de la mañana, para lograr dormirse a las 5, posteriormente tuvo sueños ligeros que no recuerda para levantarse a las 10... antes siquiera de cumplir dos ciclos REM!!! en fin... su falta de ´pericia lo obligo a sólo darse un regaderazo de 30 segundos porque el agua estaba más fría que un muerto y no supo prender el calentador... yo lo sé, no gasten sus insultos. Después de ponerse unos pants y una playera partió cargado de un lápiz y un sacapuntas a realizar el examen del concurso de febrero de ingreso a la UNAM.

Mi preparación fue toda la que necesito: 45 minutos consecutivos de música a todo volumen en medio de una relajante sesión de manejo en nuestra paradisiaca ciudad. Todos los que me conocen bien o han compartido una plática conmigo recspecto a mi futuro profesional saben que para mi este examen no es más que una MUY remota opción y el fruto de un asalto de morbo. Mi destino era la UVM de coapa, junto al tec (otra de esas ocasiones en las que desearía aun vivir en cuemanco... muy esporádicas por cierto). Al llegar a Miramontes y Acoxpa, los conocedores sabrán que aun no es tanto como muy cerca de la UVM, el tráfico estaba terrible. Afortunadamente salí con tiempo de mi casa, pero mi paciencia no dió más que para llegar a la calle San Juan de Dios (dónde se ubica la UVM) y estacionar mi coche en el primer lugar disponible (a poco menos de un kilómetro caminando de mi destino).

Mientras dejaba mi trance con Incubus y me preparaba para la medianamente larga caminata, me asaltó un incisivo pensamiento: ¿qué jolines hago aqui?... pues qué más da, aún tengo morbo. Mientras caminaba sobre la calle el tráfico cada vez era más desesperante (mi decisión había sido correcta), y la cantidad de gente se tornaba agobiante. Contrario a lo que cualquier persona racional pensaría, lo que más abundaba ahí no eran jóvenes aspirantes, no, ni siquiera eran los terribles ambulantes que se aprovechaban de los idiotas que olvidaron su lápiz... eran familias enteras acampando en el camellón, cientos de padres con su mirada de preocupación y desesperanza pegados a la reja de metal. La visión de la puerta de un reclusorio hubiera sido menos deprimente. Pasada la muralla de esperanzados (o desesperanzados) padres entré en la UVM.

Parecía campo de concetración, y mis fachas de "no me bañe" no eran las más terribles, de hecho estaban, de un promedio, hacia arriba. Las largas filas de estudiantes crudos, maldormidos, nerviosos, o simplemente desinteresados (muy pocos en los que me cuento yo) hacian que el lugar pareciera efectivamente un reclusorio. El preambulo del examen es sin duda un ataque psicológico para destrozar a los débiles: 40 minutos en el maldito rayo del sol en el estacionamiento de la Universidad, filas interminables, silencio total que sólo se rompía ante las chillantes voces de unas voluntarias que ayudaban a organizar (o desorganizar) mientras te deseaban suerte de la manera más desquisiante posible, y con tanta frecuencia que se volvía casi una burla sarcástica para esos que presumían: "Es la cuarta vez que aplico el examen" a manera de logro. Dicen que no hay quinto malo. Después de estas desesperantes horas mi mente me reprimía: "cabrón... ¿que carajo haces aqui?", pero mi obstinación podía más... tal vez ya no era morbo, ¿o si?

Después de un trámite casi burocrático de multiples chequeos de documentos, accesamos al salón para aplicar el examen. las mujeres en su mayoría trataban de socializar, mientras que los hombres callaban y meneaban los lápices en medio de un ataque de nervios. Yo, cargado de hartazgo y antipatía me senté en una esquina perdida y recosté mi cabeza en la banca, a ver si podía recuperar algo del sueño que mi morbo me había robado. No pude. La voz chillante de una niña me privaba del derecho a ser antipático y ensimismarme. No fue sino hasta que nos entregaron la prueba que accedió a cerrar la boca... sólo después de lanzar un "suerte amiga" dirigido a otra de esas arpías que no me dejaban dormir.

Comencé. Poco hay que resumir respecto a la siguiente 1:45... contesté todo sin esforzarme por razonar aquello de lo que no estaba seguro, sinceramente no tengo la mas p*ta idea de lo que era un grupo carboxilo, ni el más p*nche interés por saber la cronología de nuestra benemérita revolución. No me iba a gastar en tratar de hacer memoria. Fui el primero en abandonar del aula ante las miradas de algunos desesperados que no pasaban de la pregunta 80. Salí y descubrí que todo el recorrido que hicimos en la fila era más corto que lo que mi apatía me había hecho pensar.

No pude esconder un sonoro "no m*men", y una cara de desaprobación a los cientos de papás que seguían como malditos perros falderos, esperando a que el reyesito saliera de su enésimo intento: ¡ENFRENTALO, TU DESTINO ESTA EN SANTO DOMINGO!. Después de ver que los "picnics" improvisados ya habían acabado con todas sus reservas, y admirar a un folclórico personaje que hasta se lavaba los dientes ahi a medio camellón, llegue a mi carro, mientras otra vez mi cerebro me hostigaba "ya ni la ch*ngas cabr*n, tú y tu p*nche morbo de p*ta madre"... sí, mi cerebro es tan lépero como yo.

Después de esta folclórica y colorida jornada dónde lo más sobresaliente no fue el examen, sino el fenómeno cultural que trae consigo, llegué a mi casa para que mi estimadísimo amigo Roberto (un saludo, a ver cuando te dejas ver MANDIL... ah no, ahora trabajas ¿verdad?, pinche gangster! jeje) me hiciera el día con su narración sobre su propia experiencia con el examen: "wey, es que en la pregunta 40 y algo mi cerebro me dijo 'que carajos haces aqui', y no pude seguir; cuando me preguntaron por qué no lo quería terminar sólo les pude contestar 'la neta es que se me acabó el morbo'"... BRILLANTE roberto, eres un poco más coherente que yo, y un poco menos obstinado. Tu respuesta no se merece menos que una felicitación (y no mi querido lector, esto no es uno de los renuentes sarcasmos del mac).

Y es asi como una vez más el concurso de febrero hace aflorar los más arraigados sentires y costumbres del mexicano promedio, y hace aflorar en nosotros los morbosos antipáticos nuestros mejores comentarios. A mi se me acabó el morbo, pero pudo más mi obstinación.

El mac sigue riendo.

1 comment:

Tito said...

Mac... tus pensamientos previos a el terrible momento de plasmar rellenos sobre óvalos de tamaño exacto para perder tiempo en cubrirlos totalmente, son una reproducción casi exacta de los míos, con una sola diferencia yo llegue en metro, empezando porque estaba lejísimos y no le iba poner tanta gas a al camioneta, decidi tomar el metro de la ciudad, el cual acepto es un servicio muy efectivo, iba con la firme intención de llegar tarde y no ser parte de la hazaña,´para reposar en algún lugar público y ver el partido de las águilas que tuve que verme obligado a mirar en la repetición, a pero no, tito fue el último al que dejaron pasar, des de aquí comenze a comprender que no iba por buen camino. Al tenor de una aplicadora con tono deprimente, me refiero a expresiones tales como:"hayga e hicistes", empeze a leer la versión 3 de area 1, así que para cuando el protocolo lo permitió yo ya había leído toda la parte de literatura, así que en automático comenze a contestar. En la parte matemática si tuve que detenerme un poco, porque hice labor de recuerdo en Cálculo Integral sobre todo. -despoués de ese esfuerzo desmedido, jaja, no tuve más que la reacción automática de cerrar el cuadernillo y voltear a ver las caras de arrepentimiento por no haber hecho la preparación a tiempo, mi desinteréa aumentaba, me quedé evaluando la importancia de las cosas y que los temas que seguían era de los que exactamente no sabía nada, así que no pude mantenerme ante mi indesición, y me largue exactamente como cita el Mac: "ya se me acabo al morbo". Pero eso no fue lo más cínico del caso, donde caí en exceso, fue a la salida cuando todos me preguntaban que a donde iba, que me pasaba, ohh, tiempo record, cuando me hartaron con ese tipo de preguntas absurdas y fuera de lugar, evadi todo con un implacable: "COÑO NUCA HABÍA TENIDO UN DESERTOR" y con esta frase termino, mi corta participación en el concurso UNAM Febrero 2005. Tito se relaja para su presentación en el CIDE, la cual si lo tiene seriamente influenciado.