Tuesday, April 13, 2010

De viajes espirituales

Hace ya mucho tiempo que escribo en este blog. Como se habrán dado cuenta la constancia no es precisamente la mejor de mis cualidades. Por lo mismo han habido periodos largos de tiempo en los que no he publicado nada (aunque haya innumerables historias que contarles). He recorrido muchas veces las carreteras del país y cruzado su cielo otras tantas. Les conté de mis experiencias en Guanajuato, Hidalgo y Huatulco, les debo aún muchas anécdotas de New York, y no les he siquiera mencionado muchos otros viajes.

Uno de ellos fue hace un año, la semana santa de 2009. La idea original era visitar las paradisiacas playas oaxaqueñas: Mazunte y Zipolite por lo menos. La organización fallo. El presupuesto se mermó. Un amigo nos invitó a acompañarlo a playa Michigan (en Guerrero). No se dijo más. El resultado: uno de esos que me gusta llamar "viajes espirituales". Los que le dan color al mundo. Los que te recuerdan que algunas partes de ti no han muerto, sólo prefieren despertar en los momentos indicados. Los que extienden su efecto aún semanas después de que acaban. Y, afortunadamente, los que no acaban en un barranco (aunque, fuera del choque y lo casi mortal, ese fue un viaje inolvidable también).

La experiencia en Michigan fue tan grata que este año decidí repetirla en consenso con varios acompañantes. Podría contarles sólo como nos fue este año, pero ¡vaya que el año pasado hubo unas cuantas cosas que contar!, así que haré cual George Lucas y les contaré la segunda parte de la historia primero, y luego ejercitaré la memoria y les comparto la versión 2009 del viaje. En mi siguientes posts claro está.

2 comments:

Claudia said...

O sea... tanto choro para... no contar nada???

Cri said...

Jajaja... lo mismo diría.. pero fue una buena intro. Manto ya nos hace falta un viajecín!! Ahora que fui a la zona del Chico no tiene madre!! hay que organizar, no? Ya en un mes estaré libre de la chamba!